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Ivan Z. Del éxtasis al arrebato.

Entre arrebatos y pausas transcurre la vida de Pedro (Will More), un joven infantil que vive únicamente para grabar todo lo que pasa a su alrededor con su Cámara de Super-8. Pedro, con su voz ronca y su convicción de que el cine es la droga más poderosa (junto con la heroína) y ansiando conocer cómo funciona, nos explica que para él una pausa es “el talón de Aquiles, el punto de fuga, nuestra única oportunidad” y un arrebato “una forma de autovampirización en la que el tiempo se detiene y se acelera bruscamente para él y para su entorno, teniendo el poder de entrar en trance místico con algo tan simple como un álbum de cromos de su infancia”. Por tanto, en Arrebato, se nos proponen dos formas no necesariamente enfrentadas de buscar placer: el cine y la droga, ambas con efectos secundarios paradójicos, pues a la vez que son capaces de hacer que encuentres las emociones más tremendas y voraces, también pueden terminar por destruirte, haciéndote envejecer y perder esa mirada arrebatada.

Para mí, Arrebato ha sido toda una sorpresa, de hecho me pasé los dos días siguientes buscando información como una loca sobre su director, Iván Zulueta, y los actores, principalmente sobre el enigmático Will More, del que no se supo apenas nada durante muchos años mientras florecían los rumores sobre su posible muerte/SIDA o complicaciones derivadas del consumo de drogas, hasta que en septiembre de 2008 dio señales de vida en un foro en el que se discutía sobre su persona diciendo: Hola muchas gracias por recordarme. Aquí estoy yo vivito y coleando en mi casa de Miami Beach. Disfrutando de la vida. Will More. Ambos son los culpables de esta obra maestra maldita y no demasiado conocida fuera de España, cuando si hubiera sido dirigida por Lynch, por poner un ejemplo, estaría en todos los altares del cine independiente/experimental. Eso sí, es una pena que Zulueta se quedará tan vacío tras Arrebato

(y también ta

n jodido por la heroína) que no fuera capaz de dirigir otro largometraje en su carrera, de modo que tendré que saciarme con su primera película Un, dos, tres… al escondite inglés o verme sus cortometrajes, muchos de ellos protagonizados por el propio More. De momento, no puedo por menos que recomendaros hasta la saciedad Arrebato como una experiencia hipnótica, perturbadora y, sobre todo, arrebatadora.